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jueves, 20 de agosto de 2020

Las haciendas y el latifundio


Las haciendas

El reparto de tierras entre los conquistadores para su explotación agropecuaria fue el punto de partida de esta propiedad que, con el paso del tiempo, dio lugar a una acumulación de tierras como símbolo de prestigio y poder dentro de la sociedad colonial, acrecentando el dominio de los mayorazgos. A finales del siglo XVI la Corona comenzó una política de revisión de las propiedades acumuladas de forma ilegal, que se habían producido a través de la ocupación de tierras que aparentemente no tenían propietarios, tierras de nadie, e inició su venta por medio del sistema de “composiciones”. Esta fórmula supuso en muchos casos la devolución de las tierras, mediante un pago que regularizaba la situación, a los propietarios ilegales, que habían sido obligados a entregarlas. Otra forma de devolución de estas tierras por parte de conquistadores y encomenderos fue la “restitución”, generalmente realizada a la Iglesia, que, con estas aportaciones, y las donaciones de particulares se convirtió en propietaria de múltiples y extensas haciendas, que sólo en algunas ocasiones fueron consideradas como tierras de uso común.

La mano de obra procedió de la población indígena, sustituida o complementada en algunas áreas por los esclavos negros. El trabajo forzoso establecido por turnos, como la mita, dependió del corregidor de indios, autoridad indígena que actuaba en los pueblos de indios, como intermediario entre la población y las autoridades coloniales. 

Las primeras haciendas se formaron en torno a los núcleos urbanos y se dedicaron a su abastecimiento, pero rápidamente se fueron ampliando con la introducción de cultivos importados como la caña de azúcar, la vid, el olivo y los cereales, y el aprovechamiento de los locales como el algodón, el tabaco o la coca, con criterios mercantilistas. La eclosión de los centros mineros dio paso también a una producción de las haciendas basada en el abastecimiento de estas sedes.

De gran raigambre en el continente americano, el término "hacienda" toma distintos nombres de acuerdo con la región donde está ubicada y tiene pequeños matices que las diferencian. Unas veces será fundo, chacra, estancia o granjería, otras haciendas propiamente dichas y en el caso de la agricultura exportadora tropical se conoce como plantación. En el área andina, está relacionada históricamente con la permanencia de grupos indígenas que usufructuaban parcelas comprendidas dentro de sus terrenos.

Algunos autores identificaron el origen de la hacienda con la concesión de encomiendas a los conquistadores en el siglo XVI, pero investigaciones históricas demuestran que la Corona española no otorgó inicialmente derechos sobre la tierra, sino que les asignó un número determinado de nativos para explotarlas y recoger los tributos, concediéndoles una parte de la producción a cambio de su cuidado e instrucción. Más tarde se otorgaron encomiendas a descendientes de conquistadores y a órdenes religiosas; lo que se sabe con certeza es que la primera hacienda en América siempre comprendió terrenos y una asignación de mano de obra o peonaje.

Las haciendas y las estancias coloniales - 260 - América Colonial -

Desde el siglo XVII, las encomiendas entraron en crisis como consecuencia de la despoblación indígena, y en algunos casos la Corona resolvió prescindir de los encomenderos y negoció directamente con caciques indígenas. Los cabildos y los virreyes otorgaron granjerías y estancias para la agricultura y la ganadería como consecuencia de la actividad minera, el aumento de la población española y la formación de centros poblados. Su objetivo fue abastecer de todos los productos a los núcleos de población. La hacienda “por amparo” tuvo su origen en la ocupación de tierras baldías, o de las que no estaban bajo dominio de ninguna persona o de ningún pueblo, legalizada con posterioridad mediante un pago a la Real Hacienda: el ocupante solicitaba el amparo o título protector a cambio de contribuir con dinero o especies al rey. 

Otra forma de adquisición de haciendas fue la venta por la Corona de las tierras que abandonaban los indígenas al morir o emigrar a otras provincias. Ello favoreció la formación de grandes extensiones donde se establecieron haciendas ganaderas, mientras los naturales eran reducidos a centros poblados, y se limitaba la extensión de las chacras o milpas que tenían hasta entonces para su propia explotación. Otra fórmula para la consecución de grandes extensiones de tierra fueron las uniones -legales o no- con hijas de los indígenas, en especial de los caciques, lo que permitió a los poderosos incorporar tierras a la propiedad privada española y de los criollos americanos. Estos adquirieron tierras en América por merced, adjudicación o venta y remate de los terrenos baldíos o realengos, pero hubo un tercer tipo de propiedad sobre la tierra, el comunal, en forma de ejido, tierras propias de la ciudad o resguardo indígena. En este caso, se trataba de la concesión por la Corona a los indígenas de tierras que les habían pertenecido y les devolvía, pero no con título de propiedad, sino mediante una cesión limitada que exigía una regalía y que impedía cualquier tipo de enajenación.

La estratificación social del imperio incaico facilitó el establecimiento del sistema de hacienda. Los naturales no mostraron demasiada resistencia porque el pago de tributos y la prestación de servicios gratuitos no eran nuevos para ellos, las obligaciones ya no estaban destinadas al inca sino al rey de España. En todo caso, con el paso del tiempo, las haciendas tendieron a poseer los elementos necesarios para autoabastecerse. [...] 

La existencia de diferentes variedades regionales resulta muy ilustrativa. En las tierras que constituyeron el Nuevo Reino de Granada se establecieron las encomiendas y luego el repartimiento de tierras con la obligación de vivir en ellas y explotarlas. La tierra era abundante y las adjudicaciones comprendieron grandes extensiones. Por lo general se repartían varias “peonías” o “caballerías”. Una caballería constaba de cinco peonías, lo que equivalía a unas 700 hectáreas, para la siembra y tierra de pastos dedicados al sostenimiento del ganado. Como existía un gran desconocimiento del terreno los linderos quedaban inciertos, factor que originó que los propietarios en poco tiempo multiplicaran su extensión. Las haciendas que en un principio tenían esas 700 hectáreas más tarde contaban fácilmente con 20.000 hectáreas; el resultado fue el establecimiento de grandes latifundios. El crecimiento incontrolado de las haciendas y la disminución notable de la población indígena obligó a los propietarios a conseguir mano de obra, introduciendo los trabajadores africanos. [...] 

Mina, hacienda y finca - época colonial - YouTube

Las tierras costeras del Pacífico donde existieron grandes latifundios que se transmitieron de generación en generación desde el siglo XVI o mediante compra-venta, dieron origen en el siglo XVII a la hacienda como unidad productiva. En este proceso es preciso distinguir dos tipos: lo que se conoce generalmente como hacienda era una propiedad rural, con un solo propietario que explota la tierra con el trabajo de esclavos y una limitada inversión de capital y cuya producción está destinada al mercado local; por otro lado, la gran hacienda o plantación, dedicada al cultivo y proceso de la caña de azúcar, requería una fuerte inversión, y daba cabida a cientos de trabajadores para lograr un mayor rendimiento ya que sus productos estaban destinados a cubrir las necesidades de mercados internacionales. De la misma forma que se crearon estas haciendas en la parte noroccidental de Suramérica, aprovechando las buenas condiciones del terreno y el clima para el cultivo de la caña de azúcar, ocurrió en todo el Arco Antillano y en las islas del Caribe. El establecimiento de los grandes cultivos y los ingenios en Cuba y La Española generaron una gran prosperidad. Como consecuencia se incrementó el comercio exterior y el contrabando. Aparecieron simultáneamente las haciendas productoras de tabaco que aprovecharon la feracidad de las tierras y el esfuerzo de los trabajadores para obtener lo mejor de las plantas. No fue menor el éxito de las haciendas dedicadas al cultivo del café y el cacao, que se lograron introducir como productos de consumo básicos, tanto en las grandes casas de los hacendados, como en la mesa del esclavo negro. 

Otro tipo de hacienda fue la que originó el repartimiento de tierras a los religiosos que atendían a los indígenas, terrenos en distintos lugares de América que debían explotar, autoabastecerse y enseñar el cultivo de las plantas a los naturales. La comunidad que logró tener el mayor número de hectáreas de tierra en todas las audiencias con haciendas prósperas perfectamente organizadas fue la de los jesuitas. Para lograr el trabajo de los indígenas los jesuitas les enseñaron, de acuerdo con su compromiso, a cultivar la tierra con métodos que consiguieron el máximo rendimiento. Parte de la producción se destinaba a suplir las necesidades de la comunidad. Más adelante dividieron la tierra en dos, el campo de Dios, que trabajaban en común y el campo del hombre, que estaba dividido en parcelas, con trabajo individual no negociable. Todas la herramientas e instrumentos de trabajo eran de propiedad colectiva, y estudiaron las particularidades de cada zona y aplicaron los métodos más adecuados. En el Brasil, en la región de Pará, consiguieron organizar un centro exportador de productos como el cacao, vainilla, canela, clavo y resinas aromáticas. Mantuvieron a los indígenas dentro de sus propias estructuras comunales para que buscaran ellos mismos la cooperación voluntaria. Organizaron, además, la explotación extensiva ligando las pequeñas comunidades que se encontraban diseminadas en esa extensa zona. No se aplicó ningún método coercitivo. Se conseguía despertar el interés del nativo, se creaba la necesidad de un nuevo producto y se establecía un vínculo de dependencia que no permitía que el indígena se desligara. Las haciendas de los jesuitas constituyeron un gran emporio y las utilidades se destinaron en gran parte a sostener los colegios y misiones de la orden. Además de la magnitud de las actividades tenían un hábil sistema de interrelación entre las distintas unidades económicas con miras al mercado. Con el fin de vender sus productos en los principales centros de consumo, relacionaron entre sí las haciendas de manera que los ganados o los productos pudieran ser llevados desde sitios muy lejanos en un itinerario por jornadas sucesivas con paradas en haciendas de su propiedad. 

El latifundio

Propiedad territorial de gran extensión, parcialmente dedicada a la agricultura o la ganadería, típica de las sociedades tradicionales donde una clase de terratenientes posee una gran parte de las tierras útiles y disfruta de elevado prestigio social y decisivo poder político. El latifundio en Latinoamérica ha adoptado la forma de haciendas, hatos, estancias, etc. El latifundio puede coexistir con el minifundio, conformado por parcelas de muy reducidas dimensiones en poder de campesinos independientes.

El latifundio conlleva la existencia de grandes extensiones de tierra ociosa, no cultivada. Esto ha originado grandes tensiones y conflictos sociales cuando el crecimiento de la población exige más producción de alimentos y reparto de tierras. Estos problemas han llevado a revueltas campesinas en Hispanoamérica, revueltas que han forzado o impulsado la necesidad de reformas agrarias para repartir la tierra y hacerla más productiva.

 

REFERENCIA:

Fernández, J. (s. f.). Las haciendas y el latifundio. Hispanoteca. Recuperado 19 de agosto de 2020, de http://www.hispanoteca.eu/Hispanoam%C3%A9rica/Haciendas%20y%20latifundios.htm

 

martes, 18 de agosto de 2020

Intolerancia religiosa

Vale la pena reflexionar sobre nuestra postura, frente a lo que nos parece "diferente".




Cuadro Comparativo de las tres grandes religiones monoteístas





CUESTIONES

JUDAÍSMO

CRISTIANISMO

ISLAM


Lugar, fecha y contexto en que surge


Mesopotamia y Canaán. Final segundo milenio AD.

En una cultura nómada de pastores.


Palestina, siglo I y el Imperio Romano, en un ambiente de dominación romana y esperanza mesiánica.

La Meca (Arabia), año 622 (Hégira).

En un ambiente de religiones tribales animistas y en contacto con el judaísmo y el cristianismo por las rutas comerciales.

¿Quién es el fundador?

Abrahán, padre de la fe, y Moisés, el libertador y legislador.

Jesús de Nazaret.

Mahoma

Dios.

 

¿Qué imagen tienen de Él?

 

¿Es un Dios

personal?

 

Yavé (Yo soy el que soy), aunque usan más el nombre “Adonai” (El Señor) por respeto.

Un Dios creador, liberador y cercano que se revela, se comunica y se hace presente en la historia del Pueblo.

Es un Dios personal.



Dios, que se define como amor y se le trata como padre.

Dios es Amor (1 Jn 4,8) Es un Dios personal, cercano, que habla y se relaciona con nosotros. Jesús, al ser además hombre verdadero,

acerca a Dios.



Alá, único Dios y Señor absoluto del universo.

No se hacen imágenes ni lo imaginan de forma alguna. Dios no personal, lejano y superior al hombre.

 

 

 

Relatos o libros sagrados

Biblia hebrea. (Antiguo Testamento).

(Tanaka) Torá (Pentateuco), los Profetas (Nebim) y libros poéticos y sapienciales (Ketubim). 39 libros.

Además, la Misnhá y el Talmud, comentarios de los sabios rabinos a la Biblia.

Escrita en hebreo.

 

 


La Biblia cristiana: Antiguo (46 libros) y Nuevo testamentos (27) (escrito en griego).

 



Corán. Libro inspirado a Mahoma y escrito unos después de su muerte. 114 capítulos o suras. Escrito en árabe.

 

 

 

 

Lugares sagrados

Templo de Jerusalén y las sinagogas.

No reconstruyen el templo porque sólo el Mesías cuando venga puede hacerlo.

Además, los lugares de enterramiento de los patriarcas como lugares de peregrinación.

Iglesia (lugar de la asamblea).

Tierra Santa, especialmente: Belén, Nazareth, Jerusalén. Roma, Santiago de Compostela…

Y lugares relacionados con la Virgen María y los santos (santuarios).

 

Mezquita.

La Meca, Medina, Jerusalén y otros lugares de la historia islámica. Por ejemplo, los chiítas, varios santuarios en Irak e Irán.


 

 

 

 

Celebraciones

y fiestas

Sábado (sabat) Día de descanso de Dios.

Pesaj: Pascua (salida de Egipto). Fiesta más importante.

Año nuevo: Rosh Hashaná Purificación: Yom Kippur. 2ª fiesta en importancia.

Sucoth (Las tiendas o tabernáculos) Pentecostés (50 días después de la pascua)

Purim: Fiesta de las luces, alegre y

parecida al carnaval.

 Domingo (día del Señor, por la resurrección)

Navidad Pascua Pentecostés

Fiestas del Señor Fiestas de María Fiestas de los Santos

 Viernes (creación del ser humano)

Ramadán (mes de ayuno y oración)

Fiesta del cordero (recuerda el sacrificio de Abrahán)

 

Ritos principales

Circuncisión de los varones (Berit Milá)

Ritos de oración Ritos del Sábado

Los sacramentos, en especial la misa.

Ritos del domingo y las fiestas.

Circuncisión Ritos de oración Ritos de las peregrinaciones

 

 

 

Oraciones más comunes

La Shemá (Deuteronomio 6,4) “Escucha, Israel.

El Señor es nuestro Dios. Uno es el Señor”

Es un credo resumido.

 

Además, los Salmos y otras oraciones.

Rezan varias veces al día.

Padrenuestro, la oración del Señor.

Además: Avemaría, Gloria, Salmos, el Credo... La Iglesia tiene 7 momentos de oración al día: Maitines, Laudes, tercia, sexta, nona,

vísperas y completas.

Sahadá (Credo): "No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta"

 

Oraciones del Corán. Oran 5 veces al día

 

 

 

Normas de conducta

 

 

Decálogo ó 10 mandamientos Hay 613 precepto en la Biblia hebrea.

Leyes dietéticas: ni cerdo ni sangre

 

 

Mandamiento del amor. 10 mandamientos Normas morales adaptadas.

Pilares del islam: rezar 5 veces, peregrinación a la Meca, limosna…

No comen ni cerdo ni sangre.

No beber alcohol ni fumar. Respetar a los padres y solidaridad con la familia y

los vecinos.

 

 

 

Regiones del mundo

 

 

Israel, EE.UU. Europa, Argentina, Rusia, Irán…

Mayoría en América, Europa, Australia y África negra, pequeña minoría en Asia (excepto en Filipinas, que   es  un  país católico) y escasa presencia en los países

árabes.

 

 

Países árabes, oriente medio, Indonesia, Sahel.

Número

13 millones (2014)

2.300 millones (2014)

1.600 millones (2014)

 

 

 

 

Ramas

Ortodoxos o hasidim (los puros), los conservadores, y los liberales o reformados.

Según raíces culturales, los principales grupos son los asquenazíes (Europa central, que hablan el yidish o alemán antiguo) y los sefardíes (de España, que hablan el español

ladino o serfadí).

 

Católicos (1.250 millones), ortodoxos y protestantes, además de movimientos diversos.

 


Chiítas (20%), Suníes (80%) y otros grupos minoritarios.

 

REFERENCIA:

http://www.ciberiglesia.net/educacion/vocabulario/comparacion-tres-monoteismos.pdf

Proteccionismo

El proteccionismo es una política comercial establecida por un Gobierno que tiene como finalidad proteger la industria nacional ante la comp...